En la primera parte, “Su empresa vende, pero ¿dónde está el dinero?”, vimos algo que parece contradictorio: una empresa puede vender bien y, aun así, sentir que nunca tiene suficiente efectivo.
La razón es sencilla.
El dinero entra, pero no siempre vuelve rápido a la caja.
Puede quedarse detenido en cuentas por cobrar, inventarios, pagos adelantados, activos o simplemente en una mala sincronización entre lo que cobramos y lo que debemos pagar.
Por eso, mejorar la caja no siempre empieza vendiendo más. A veces empieza haciendo que el dinero que ya está dentro del negocio circule mejor.
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