Muchos empresarios creen que solo hay dos caminos razonables: invertir cuando todo ya está claro o esperar hasta que la regulación deje de moverse. Suena prudente, pero no siempre es financieramente inteligente.
En sectores donde el entorno regulatorio todavía se está acomodando, la pregunta no debería ser únicamente “¿ya salió todo?”, sino otra más útil: ¿tengo hoy la oportunidad de entrar con activos trazables, con garantía, soporte y capacidad real de acompañar el proceso cuando el mercado termine de ordenarse?
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