La industria global del juego sumó esta semana una nueva señal de ajuste corporativo. El nuevo IGT enfocado en gaming, surgido tras su combinación con Everi, anunció una reducción de personal de alrededor de 700 empleados a nivel mundial, equivalente a cerca del 10% de su plantilla, en un movimiento que medios especializados vinculan a la reorganización posterior a la integración y a un entorno de mayor incertidumbre macroeconómica. La operación está ahora bajo el liderazgo de Hector Fernandez, mientras la antigua división lotérica de IGT pasó a operar por separado como Brightstar Lottery.

Ese matiz importa, porque financieramente la foto no es uniforme. Mientras el nuevo IGT recorta estructura, Brightstar Lottery reportó para 2025 una posición mucho más sólida: más de US$2.000 millones en reducción de deuda durante el año, apalancamiento neto de 2,4x al cierre del ejercicio, y más de US$1.000 millones devueltos a accionistas.

Para 2026, además, proyectó ingresos de entre US$2.500 millones y US$2.550 millones, con un Adjusted EBITDA estimado entre US$1.160 millones y US$1.190 millones. Eso sugiere que el ajuste laboral no responde necesariamente a una crisis abierta de caja, sino a una lógica de integración, simplificación operativa y reasignación de capital.

IGT tampoco está sola. En febrero, DraftKings confirmó una reestructuración con recorte de personal; analistas citados por la prensa estimaron que, si la reducción rondara el 5% de la nómina, el ahorro anual podría acercarse a US$30 millones.

En Europa, Entain advirtió que enfrentará cerca de £200 millones en costos anuales adicionales por la subida de impuestos al juego en Reino Unido, mientras intensifica medidas de eficiencia y automatización. En Australia, Star Entertainment informó ingresos semestrales de A$585 millones, con una caída cercana al 10% interanual, reflejando la presión operativa que hoy enfrentan varios grandes nombres del sector.

La lectura de fondo es más amplia que un titular sobre despidos. El gaming global está entrando en una etapa donde pesan al mismo tiempo las integraciones post-M&A, la revisión agresiva de costos, la presión tributaria en algunos mercados y la necesidad de demostrar mayor productividad con estructuras más livianas [ ALGO QUE HA SÁBIDO INTERPRETAR MUY BIEN MUNDOVIDEO® ]
En ese contexto, los despidos dejan de verse como episodios aislados y empiezan a parecer parte de un nuevo ciclo de disciplina operativa.
Para la industria, la pregunta ya no es solo quién crece más rápido, sino quién logra sostener márgenes, integrar activos y defender caja en un entorno cada vez más exigente. El caso IGT, leído junto al de DraftKings, Entain y Star, apunta justamente en esa dirección.


































