Las primeras señales del Gobierno Nacional frente a las consecuencias del terremoto apuntan en una dirección que merece ser reconocida: ante circunstancias extraordinarias, las instituciones también deben estar dispuestas a adoptar respuestas extraordinarias.

Aunque varias de las medidas todavía se encuentran en construcción, el Ministerio de Hacienda ya anunció su intención de aplazar por un mes determinadas obligaciones tributarias para contribuyentes ubicados en los territorios afectados. Según lo conocido hasta ahora, esta decisión haría parte de un paquete más amplio destinado a facilitar el cumplimiento de obligaciones de personas y empresas afectadas por la emergencia.
Es una señal importante.
No se trata de eliminar obligaciones ni de reducir controles. Se trata de reconocer que una empresa que enfrenta daños físicos, interrupciones de energía, problemas de conectividad, restricciones de acceso o cierres preventivos no puede desenvolverse exactamente bajo las mismas condiciones de normalidad.

Ese principio podría extenderse a otras entidades del Estado.
En los juegos de suerte y azar, Coljuegos® tiene una oportunidad para sumarse a este esfuerzo institucional y estudiar mecanismos temporales que faciliten la continuidad de las operaciones legalmente autorizadas en las zonas afectadas.
Existen alternativas que podrían evaluarse sin disminuir el control estatal: procedimientos expeditos para el traslado temporal de elementos de juego desde establecimientos afectados, facilidades para determinadas modificaciones contractuales, ampliación excepcional de algunos términos administrativos o mecanismos especiales para aquellas operaciones cuya conectividad o funcionamiento hayan resultado comprometidos por causas directamente relacionadas con el terremoto.

Flexibilizar, en este contexto, no significa desregular.
Por el contrario, puede significar preservar la formalidad y la trazabilidad mientras se recuperan las condiciones normales de operación. Una máquina que no puede funcionar porque el establecimiento sufrió daños podría eventualmente trasladarse a otro establecimiento autorizado, conservando su identificación, conexión y supervisión. El control permanece; lo que cambia temporalmente es la velocidad de la respuesta administrativa.
También existe una razón económica y social.
Detrás de cada establecimiento autorizado existen empleos, proveedores, arrendamientos y empresarios. Y en el caso particular de los juegos de suerte y azar existe además una circunstancia que no debería olvidarse: su operación legal genera recursos destinados a la salud de los colombianos.
Por eso resulta alentador que, tan pronto como comienzan a conocerse las dimensiones de la emergencia, distintas instituciones estén buscando mecanismos para facilitar la recuperación de ciudadanos y empresas.
Todavía es temprano y seguramente vendrán nuevas decisiones. Pero precisamente ahora, mientras las medidas empiezan a alinearse, puede ser el momento apropiado para que cada entidad examine qué puede hacer dentro de sus propias competencias.
Coljuegos® tiene allí una oportunidad.
No necesariamente mediante grandes reformas ni beneficios económicos extraordinarios. A veces, frente a una emergencia, permitir un traslado más rápido, simplificar temporalmente un procedimiento o conceder algunos días adicionales puede ser suficiente para que una empresa continúe operando, conserve sus trabajadores y siga aportando recursos al sistema de salud.
Si el Gobierno está dando las primeras señales de flexibilidad frente a una realidad excepcional, sería razonable que esa disposición también encuentre espacio en la regulación de los juegos de suerte y azar.
No para disminuir el control, para facilitar que la operación legal pueda continuar.

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