¿Pueden los concesionarios de casino de Macao operar apuestas deportivas de cuota fija dentro de sus instalaciones? Si uno revisa la legislación clave aplicable —la Ley 16/2001, cuyo artículo 3(6) establece que “las apuestas pari-mutuel no pueden ser explotadas en casinos, ni operaciones ofrecidas al público”— podría pensar que sí, porque las apuestas de cuota fija y las apuestas pari-mutuel son cosas sustancialmente distintas. La ley prohíbe en casinos las apuestas pari-mutuel, que corresponden al sistema clásico de las carreras de caballos, pero las apuestas deportivas modernas —sobre fútbol, baloncesto y muchas otras disciplinas— no operan de esa manera.

La consecuencia inevitable es más seria: las apuestas ilícitas online de cuota fija no están tipificadas como delito. No constituyen crimen bajo el derecho vigente de Macao. No hay forma de eludir la claridad literal de la norma.

La propia Ley 16/2001 define las apuestas pari-mutuel como “un sistema de apuestas sobre carreras de animales o eventos deportivos en el cual los ganadores se reparten proporcionalmente el monto total apostado, después de deducir comisiones, cargos e impuestos”. Esa es la definición clásica de apuesta mutual o de fondo común. Todas las apuestas de una misma categoría ingresan a una bolsa común, el operador toma su comisión y el remanente se distribuye entre los apostadores ganadores. Las cuotas pueden variar hasta el cierre de la apuesta, y el cálculo lo realiza un totalizador. Ese sistema se utilizó en las carreras de caballos —hasta su terminación en 2024—, en las carreras de galgos —finalizadas en 2018— y en la jai alai —terminada en 1990—.
En las apuestas de cuota fija, en cambio, la lógica es distinta: como su nombre lo indica, la cuota queda fijada al momento de realizarse la apuesta y no fluctúa. El dinero apostado no se integra jurídicamente en un fondo común; no existe mutualidad en sentido legal.
Entonces, ¿por qué el artículo 3(6) de la Ley 16/2001 sigue hablando únicamente de “apuestas pari-mutuel”? La única explicación es la inercia legislativa: alguien se quedó dormido.
Ahora bien, el lector podría pensar que se trata de un error técnico menor, sin mayores consecuencias prácticas, porque ningún ejecutivo de casino en su sano juicio intentaría lanzar una operación de apuestas deportivas escudándose en una supuesta “laguna” de una ley mal redactada.

Correcto. Pero el problema se vuelve mucho más grave cuando pasamos al terreno penal. Allí, el mismo error —hablar de “apuestas pari-mutuel”, que son solo una subcategoría, cuando la ley debería referirse a la categoría general de “apuestas”, sin distinguir subtipos— produce una consecuencia tangible: restringe el alcance de las normas penales contra el juego ilícito.
Veamos: si alguien ofrece apuestas deportivas online de cuota fija —por ejemplo, sobre fútbol— sin licencia en Macao, ¿comete un delito? Bajo la reciente Ley 20/2024 sobre crímenes de juego, la respuesta es no. El artículo 7 penaliza la operación ilícita online de juegos de fortuna o azar —es decir, juegos de casino y máquinas tragamonedas— y también la operación online de “apuestas pari-mutuel”. Por tanto, la ley no criminaliza todas las modalidades de apuestas deportivas ilícitas. Solo criminaliza las apuestas “pari-mutuel”. Y donde la ley distingue, el intérprete también debe distinguir. La mención expresa de un subtipo excluye los demás.
La mala redacción es un defecto fatal en derecho penal. Los conceptos provenientes de otras áreas jurídicas o comerciales no pueden ampliarse artificialmente cuando entran en la esfera penal; deben conservar el significado que ya tienen en la realidad extrapenal de la que provienen. Por ello, la conclusión es inevitable: las apuestas deportivas online ilícitas de cuota fija no están criminalizadas. No son delito bajo el derecho vigente de Macao. No existe forma de saltar por encima de la literalidad cristalina de la ley.
La norma debería modificarse cuanto antes, eliminando las palabras “pari-mutuel”.
Esta conclusión se impone por el principio de legalidad. Una conducta que no ha sido tipificada expresamente no puede ser castigada. Así lo dispone el artículo 29 de la Ley Básica de Macao, según el cual los residentes no pueden ser sancionados salvo que sus actos constituyan un delito y la pena esté expresamente prevista por la ley al momento de ocurrir los hechos. En virtud de ese principio, la explotación ilícita —física u online— de apuestas de cuota fija no puede ser perseguida penalmente.
Desde una perspectiva de política criminal, esto sencillamente no tiene sentido. Las leyes anteriores, de 1977 y 1996, solo mencionaban las apuestas pari-mutuel porque en ese momento no existían las apuestas de cuota fija, que comenzaron en 1998. Desde entonces, la legislación penal no fue actualizada, dejando un vacío inexplicable. La ley sigue hablando de apuestas pari-mutuel como si toda apuesta funcionara así. Eso es incorrecto. Hoy existe una separación clara entre las apuestas pari-mutuel y las apuestas de cuota fija. Por eso, la conclusión vuelve a ser la misma: la ley debe corregirse, eliminando la expresión “pari-mutuel”, lo antes posible.
¿Importa esto? Sí, y mucho. En una época marcada por noticias constantes sobre operaciones ilícitas de juego online, incluidas redes de crimen organizado vinculadas también a esquemas de “pig butchering”, granjas de fraude y otras estructuras transnacionales, la consecuencia práctica sería contundente: si algunos de esos sospechosos fueran procesados en Macao, cualquier imputación relacionada con apuestas deportivas online ilícitas de cuota fija fracasaría.



















