El chance se consolidó en 2025 como el pilar del juego en Colombia, con $3,56 billones COP movilizados y más de 1.000 millones de transacciones, en un mercado que mantiene crecimiento sostenido y posiciona al país como uno de los más relevantes de América Latina en apuestas reguladas.

El chance concentra más del 40% del mercado total de juegos de azar y, en operadores líderes como Grupo Gelsa, representa 65,2% de los ingresos, muy por encima de apuestas deportivas como BetPlay (16,5%), juegos como Súper Astro (8,4%) y loterías (3,6%). Solo en premios, el chance distribuyó $224.000 millones a más de un millón de ganadores, reforzando su masividad y recurrencia.

El sistema funciona bajo el modelo de monopolio estatal definido en la Ley 643 de 2001, que establece los juegos de azar como fuente de financiación para la salud. La supervisión está en manos de Coljuegos, presidida en 2026 por Marco Emilio Hincapié Ramírez, entidad adscrita al Ministerio de Hacienda y Crédito Público, liderado por Germán Ávila Plazas, con impacto directo en el Ministerio de Salud, encabezado por Guillermo Alfonso Jaramillo Martínez.

El crecimiento del sector es evidente, pues los juegos territoriales, tales como; chance, loterías y Raspa&Listo, transfirieron $649.465 millones a la salud en 2025, de los cuales el chance aportó $337.068 millones, consolidando su papel fiscal dentro del sistema.


El mercado también evoluciona desde la digitalización, al impulsar nuevos canales, con más de 350.000 usuarios en plataformas digitales y crecimientos cercanos al 30% en ventas online, mientras apuestas deportivas ganan participación. En respuesta, el Decreto 1390 de 2024 introdujo el chance de cinco cifras, con un impacto estimado de hasta 4% adicional en ventas, reforzando su competitividad.

El crecimiento del chance no solo refleja volumen, sino confianza. Su accesibilidad, frecuencia y presencia territorial lo mantienen como el producto más sólido del juego formal. En un entorno de expansión digital, Colombia no reemplaza el chance; lo potencia. El país consolida así un modelo donde el crecimiento del juego no es solo económico, sino fiscal y social, con el chance como eje central de una industria que sigue expandiéndose en 2026.






























