Colombia está entrando en una nueva etapa cripto: el mercado dejó de girar solo alrededor de inversión especulativa y empieza a moverse hacia crédito, pagos cotidianos, remesas digitales y nuevos riesgos de fraude. El cambio se aceleró durante la segunda mitad de mayo de 2026 con cuatro señales concretas; Binance prepara préstamos respaldados con criptoactivos, Oobit aterriza en el país con pagos en stablecoins, las remesas siguen rompiendo récords y las aplicaciones falsas elevan el riesgo para usuarios móviles.



El primer movimiento viene de Binance, que busca transformar su operación local con productos donde los usuarios puedan utilizar bitcoin, ether y otros activos digitales como garantía para acceder a crédito sin vender sus criptomonedas. La idea es permitir préstamos respaldados por holdings cripto, donde el usuario bloquea parte de sus activos como colateral y recibe liquidez en moneda fiat o stablecoins. Su gerente en Colombia, Daniel Acosta, afirmó que el país es el quinto mercado regional en adopción cripto y que cerca de 6,2 millones de personas ya están vinculadas al ecosistema. El objetivo es convertir a Binance en una infraestructura financiera más amplia, integrando inversión, pagos y eventualmente servicios crediticios.

El segundo frente es pagos. Oobit, respaldada por Tether, expandió operaciones a Colombia como su noveno mercado activo. La plataforma permite pagar en comercios utilizando stablecoins como USDT, mientras el establecimiento recibe moneda local sin exponerse directamente a volatilidad cripto. En Brasil, Oobit reportó crecimiento superior al 200%, con usuarios realizando cerca de 20 transacciones mensuales y gastos promedio cercanos a US$400.
La evolución del ecosistema cripto también empieza a cruzarse directamente con el gaming online y las apuestas digitales en Colombia. El crecimiento de plataformas como Binance y Oobit abre la puerta a modelos de pago más rápidos y globales para industrias altamente digitalizadas como casinos online, poker, esports y sportsbooks. Stablecoins como USDT podrían facilitar depósitos, retiros y transferencias internacionales con menor fricción bancaria, mientras tecnologías blockchain ofrecen trazabilidad, velocidad y potencial integración con billeteras digitales utilizadas por operadores gaming.

Colombia aparece como un mercado especialmente atractivo para esta convergencia porque ya posee uno de los ecosistemas de juego online regulado más avanzados de América Latina bajo supervisión de Coljuegos. El sector ya opera con pagos digitales, monitoreo transaccional, controles AML y herramientas biométricas, factores que podrían facilitar futuras integraciones fintech-gaming.
El tercer motor son las remesas. Colombia recibió US$13.098 millones en remesas en 2025, un crecimiento de 10,6%, mientras el Banco de la República ya había señalado que estos flujos alcanzaron un máximo histórico equivalente al 2,8% del PIB en 2024. Para millones de hogares, stablecoins y blockchain pueden significar menores costos, mayor velocidad y más competencia frente a canales tradicionales.

Pero la adopción también trae riesgo. En los últimos días se alertó sobre aplicaciones falsas que estafan con criptomonedas, incluyendo amenazas como SparkCat, malware identificado por Kaspersky que utiliza OCR para leer capturas de pantalla y robar frases semilla de billeteras digitales. Kaspersky reportó más de 242.000 descargas de aplicaciones infectadas en Google Play.

El gran desafío para Colombia será regular sin frenar innovación; crédito, pagos y remesas pueden cambiar la economía digital, pero sin reglas claras de custodia, AML/KYC, tributación y protección al consumidor, el crecimiento cripto también puede ampliar fraudes, pérdidas y plataformas no supervisadas.






























